Por Jujo · Publicado el 25 de diciembre de 2023 · Actualizado el 20 de septiembre de 2026
Antonio Vivaldi apenas dejó frases
Conviene decirlo de entrada, porque es el motivo de esta página. Vivaldi (Venecia, 1678 – Viena, 1741) dejó unas quinientas obras instrumentales y una montaña de música sacra, pero casi ningún pensamiento escrito sobre su propio arte. No llevaba diario, no escribió tratados y las cartas suyas que se conservan son pocas.
Por eso, cuando encuentras por internet una lista de veinte «frases de Vivaldi» sobre el alma, la inspiración o la belleza de las estaciones, puedes darlas por inventadas. No son suyas. Aquí están las que sí escribió, con el documento del que salen.
Lo que Vivaldi escribió de verdad
Casi todo lo que sabemos de su voz viene de una sola carta: la que envió el 16 de noviembre de 1737 al marqués Guido Bentivoglio d’Aragona. Vivaldi tenía cincuenta y nueve años y acababa de recibir un golpe serio: el cardenal Ruffo, legado de Ferrara, le había prohibido entrar en la ciudad para montar sus óperas. La carta es su defensa, y en ella se retrata sin querer. Las citas van traducidas del italiano.
«Hace veinticinco años que no digo misa, ni la diré nunca más, no por prohibición ni por orden de nadie, sino por decisión propia, a causa de un mal que sufro desde que nací y que me tiene oprimido.»
Es la frase más reveladora que escribió. Vivaldi era sacerdote —de ahí su apodo, il Prete Rosso, el cura pelirrojo— pero dejó de oficiar muy pronto. El «mal» al que alude lo describe en la misma carta como strettezza di petto, estrechez de pecho, que hoy suele identificarse con asma o con una dolencia respiratoria crónica.
«Apenas he dicho misa tres veces, y después no la dije más.»
Lo cuenta para explicar que su retirada del altar no fue un escándalo reciente ni una desobediencia, sino algo que venía de sus primeros años de sacerdocio.
«Son noventa y cuatro las óperas compuestas por mí.»
La cifra es casi con seguridad exagerada: se le atribuyen unas cincuenta con base documental. Pero la frase importa por lo que enseña del personaje, que estaba defendiendo su prestigio ante un noble y no dudó en redondear al alza.
«He compuesto para tres carnavales en Roma, y el Papa quiso oírme tocar el violín en varias ocasiones.»
Otra vez la carta como carta de presentación. Vivaldi está diciendo: si el Papa me recibió, ¿quién es un legado para cerrarme una ciudad?
Lo que otros escribieron sobre él
Como él habló tan poco, la mejor manera de oírlo es a través de quienes lo vieron tocar. Estas citas sí están documentadas y son bastante más vívidas que cualquier frase inventada.
«Añadió al final una fantasía libre que me dejó absolutamente estupefacto, porque no es posible que nadie haya tocado nunca así, ni que nadie vaya a tocar así jamás.»
Johann Friedrich Armand von Uffenbach, viajero alemán, en su diario de febrero de 1715, tras oír a Vivaldi en un teatro veneciano.
«Vivaldi se ha convertido en uno de mis amigos íntimos. Es un viejo con un furor de composición prodigioso. Le he oído comprometerse a componer un concierto entero, con todas sus partes, más deprisa de lo que un copista podría copiarlo.»
Charles de Brosses, magistrado y escritor francés, en sus Lettres familières écrites d’Italie, 1739. Vivaldi tenía entonces sesenta y un años y le quedaban dos de vida.
Las frases que circulan y no son suyas
Estas tres aparecen en casi todas las recopilaciones de «frases de Vivaldi». Ninguna consta en sus cartas ni en ninguna fuente de su época:
- «La música es el lenguaje del alma.»
- «El invierno nos recuerda la belleza de la tranquilidad.»
- «La música debe emocionar y transportar al oyente.»
El mecanismo es el de siempre. Las cuatro estaciones es una de las obras más conocidas del mundo, así que el nombre de Vivaldi atrae frases huérfanas sobre la naturaleza y el alma. Pero Vivaldi era un profesional práctico, un cura que escribía a destajo para un orfanato y para los teatros, y cuando escribía sobre sí mismo hablaba de dinero, de salud y de reputación.
Hay, eso sí, un texto suyo sobre las estaciones que es auténtico y que casi nadie cita: los cuatro sonetos que acompañan a los conciertos en la edición de 1725. No se sabe con certeza si los escribió él, pero van impresos con la partitura y describen verso a verso lo que la música imita: el pastor que duerme, los mosquitos, el hielo que cruje. Si buscas palabras de Vivaldi sobre las estaciones, están ahí y no en las frases de internet.
Sobre estas citas
Las traducciones del italiano son nuestras. La carta de 1737 se conserva y está reproducida en las principales biografías del compositor, entre ellas la de Michael Talbot. Los testimonios de Von Uffenbach y De Brosses proceden de sus diarios y cartas publicados. Si detectas un error de atribución o de fecha, escríbenos y lo corregimos.
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Jujo
Llevo desde marzo de 2020 al frente de Andwritings, seleccionando y ordenando estas frases una a una. No soy filólogo ni crítico literario: soy lector. Empecé el sitio harto de buscar una frase que recordaba a medias y acabar siempre en las mismas listas copiadas, sin fuente y a menudo mal atribuidas. Si encuentras una cita mal atribuida o una traducción que chirría, escríbeme a contacto@andwritings.com y la corrijo.